lunes, 16 de abril de 2012

No modificarás el proyecto de otro

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/15/actualidad/1334517965_896195.html















El problema de haber visto a Gary Cooper en El Manantial es que nos creemos que podemos volar por los aires una promoción enterita de protección oficial y salir de rositas con un jurado popular sorprendentemente entregado a nuestra causa. Aqui os dejo la escena de su defensa sin abogado, él solito, por si puede inspirar a Barrilero y Asociados en futuros recursos (una joya del anticomunismo):



No sé qué me pasa, pero llevo una temporada en que no me entiendo con Anatxu. Todo lo que escribe me pone un poco nervioso. Y ya me fastidia, porque es mucho lo que hay que agradecerle desde nuestro humilde oficio a mi periodista preferida.

Ahora tenemos el eterno asunto de la autoría de las obras. Sobre esto ya os conté mi acontecer con un plagio sobrevenido (ya os lo relataré entero cuando hayamos muerto todos los responsables, pero las redes sociales no están para el cotilleo...en todo caso, a los amigos, en chat privado... si me tiráis de la lengua...):

http://pepinomartini.blogspot.com.es/2011/10/plagio-en-arquitectura.html

Algo tiene que ver con si somos artistas o no, con qué es ser artista y con qué es el arte.

Prefiero dejarlo en lo que es: un asunto de dinero. ¿Hay algo ilícito en defender el derecho a trabajar y cobrar dinero? ¿Tiene más derecho uno si lo que le han quitado es SU OBRA y no su pan?

Bueno, que me enrollo. A mí me parece que no está mal continuar, modificar e incluso fastidiar la obra de otro. Siempre que no sea de mala fe. Eso de la obra de uno está por ver qué es. La fachada sur de El Escorial es emocionante gracias a que no se quedó en los planos de Juan Bautista. Posiblemente no fue ni Juan de Herrera, sino una decisión de meter más monjes, lo que equiparó las alturas y dejó ese icono del renacimiento español tras la chabolización del proyecto original.

Insisto, lo grave es que presentes un proyecto con ilusión, que cumple todas las premisas del cliente, funcionales, estéticas, de presupuesto y, así, porque sí, le den a otro el encargo y, con ningún espíritu de eficiencia, tire tu proyecto por tierra para hacer su obrita. Pero también podemos ver la ciudad, la arquitectura, como obra colectiva, no personal.

De todos modos, lo mejor es la sentencia: ¡¡¡que se hagan esas casas aunque sea en otro terreno!!!... ¿serán capaces de ejecutarla?¿pero hacen falta más viviendas?


1 comentario:

  1. Desde luego esto del plagio arquitectónico es un tema ridículo. Excepto en el caso descarado de una copia literal de una obra, y aún así, tengo mis dudas, pues lo mismo en el nuevo emplazamiento está mucho mejor que en el original, por lo que la obra se ha mejorado.
    Todos los grandes maestros han robado de otros maestros. Es inevitable. El que se quiera creer el mito de la creación de la nada...pues allá él.
    Un problema es que algunos grandes maestros arquitectos (me vienen a la cabeza Sota, Coderch) han fomentado el mito de no copiar a nadie, de no dejarse influir por otros arquitectos, de buscar sus referencias en mundos ajenos a la arquitectura. Mentira. Siempre tenían su bliblioteca privada de referencias, y a veces, hasta se escondían para mirar las monografías.
    Llevando el tema del plagio al absurdo, que los descendientes de Iván Leonidov denuncien a OMA porque le han plagiado todas las obras. Y así con todos, desde los del star system hasta los más normalitos.
    Como dice el profesor Antonio Miranda, "las grandes obras no se copian, SE ROBAN", significando que hay que poseer una gran capacidad crítica para saber distinguir lo excelente, y entonces, no tener ningún pudor en copiarlo para aprender, y en el proceso, mejorarlo.
    Supongo que con la "crisis" (estafa), más de uno intentará sacar unos dineros de donde sea, con razón o sin ella.

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