domingo, 30 de septiembre de 2018

Una ley para salvar la memoria industrial

Así titula El País de hoy una noticia, ilustrada con las cocheras del metro en Cuatro Caminos.

Cocheras y talleres del Metro en Cuatro Caminos, Madrid (1918)

Y llegamos a lo de siempre. El destino que le espera a una fábrica que tenga cierto valor es convertirse en museo. No digo que no haya material todavía para unos pocos centros de interpretación. Pero sufro cuando veo una estación convertida en vivero de tortugas en lugar de recibiendo los convoyes de alta velocidad
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...o una envasadora de leche esperando que alguna ocurrencia cultural la convierta en fábrica de ideas.
Se agradecen las buenas intenciones, pero las fábricas quieren seguir siendo fábricas, las estaciones, estaciones y las centrales térmicas y las minas tienen más futuro si las convertimos en algo productivo que si esperamos a que, durante los puentes y en agosto, unas cuantas familias las observen.

Rehabilitemos las fábricas para que sigan produciendo, eso es lo que a ellas les haría más ilusión.

lunes, 2 de abril de 2018

Limpieza y delito

Ojeo el último número de ICON Diseño de El País y constato lo que ya me había advertido Nerea, lo de poner patas a los sofás no es una moda más, que viene y va, no es una tendencia. Es el triunfo de los robots aspiradora sobre el mobiliario, es un nuevo paso en la dictadura de la limpieza sobre el diseño.




















No digo que no haya que ser limpio, a mí a limpio no me gana nadie, pero me preocupa la influencia que la limpieza va teniendo en la toma de decisiones en un proyecto. Parece que la arquitectura haya de ser, no solo utilitas, firmitas y venustas, sino que también ha de ser pulcra. Yo no lo necesito.

Tengo la sensación de que hemos cedido los primeros veinte centímetros de nuestra casa al robot de la limpieza. No es sólo eso. Es que estamos eliminando de nuestra vida ese momento emocionante de nuestras vidas en que, tras una limpieza quinquenal o en ese barrido que sigue al cambio de muebles de la sala principal, aparece el chupete o el pelo de un pinipón, quizá la tapa del mando de la tele o una pila sulfatada. Siempre diez céntimos en dos monedas de cinco.

A ver si no voy a ser tan limpio. Nunca me gustó aquella mañana de sábado semestral en que mi madre decidía que había que limpiar los libros de la biblioteca. Había que bajarlos todos y luego cepillarlos con brío uno por uno. no lo entendí nunca. El libro se deja en su sitio y, cuando se usa, es autolimpiable. Dos sacudidas y a leer.

Ya me preocupó en su momento que el mismo Código Técnico de la Edificación, ¡nada menos que la normativa que rige cómo han de ser nuestras construcciones!, se ocupase de limpiar los cristales, hasta hacerlo obligatorio. Igual me paso de liberal, pero empiezo a asustarme cuando veo que el estado se preocupa de que cómo limpio o de si limpio los cristales de mi ventana. Me pregunto de si algún otro país se habrá legislado algo así:

Los acristalamientos de los edificios cumplirán las condiciones que se indican a continuación, salvo cuando esté prevista su limpieza desde el exterior (véase punto 2) o cuando sean fácilmente desmontables: 

a) toda la superficie del acristalamiento, tanto interior como exterior, se encontrará comprendida en un radio de 850 mm desde algún punto del borde de la zona practicable situado a una altura no mayor de 1300 mm. 

Cuando leí esto por primera vez.allá por 2005, me pregunté si esto de limpiar los cristales era una cosa que preocupase a todo el mundo, si todo el mundo limpiaba los cristales y si, en todo caso, no era posible elegir no limpiar cristales si uno no quiere. Lo que debería estar prohibido es sacar medio cuerpo fuera o medio cuerpo y un palo de selfie para dejar los cristales transparentes.

He sido usuario de cristales toda mi vida y nunca he sentido la necesidad de limpiarlos. La orientación y la exposición pueden dar problemas de suciedad, pero, en general, un cristal sin limpiar no se percibe, salvo que cometamos el error de limpiar el de al lado. De todos modos, cada cual que haga lo que le parezca bien. Informemos al cliente y, si en uso de su libertad decide que prefiere un acristalamiento grande pero sucio y, por nuestra seguridad, con su compromiso escrito de no exponer su vida por la limpieza, hagamos el acristalamiento que nos parezca bien a ambos, sin que el legislador tenga que venir a ayudarnos. Eso sí, si el propietario expone su vida, sea para limpiar su ventana, su muro, para colgar una lámpara o desatascar un inodoro, no me hagan responsable a mí. Creo que ya tengo bastante con lo que firmo con cada obra que termino.

Ya está el arquitecto prepotente diciendo cómo han de ser las cosas para que a él le quede su obrita mona y fardar. No, no pretendo imponer nada a nadie. Creo saber cómo hacer limpiables todos los elementos de una construcción, si el cliente lo requiere. Lo que pretendo es, que si su suciedad no afecta a la seguridad, si es un acuerdo entre cliente y arquitecto, si ambos sabemos de qué hablamos, nos dejen hacer. 

En el año que pasé en el ático de la casa de los lagartos, pude disfrutar del Bulevar de Santa Bárbara a través del tremendo ventanal que presidía el espacio principal del curioso y alargado piso. Aquella cristalera no había sido limpiada en años. Yo tampoco la limpié y no creo que haya sido limpiada después. Y la vista del bulevar se seguiría disfrutando... si siguiese habiendo bulevar. 
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En esto de limpiar conviene tener claro algo y es que casi todo se limpia solo y lo que no se limpia solo lo limpia el agua o, digamos, lo mantiene más o menos. Una vez, en una conversación de café alguien preguntó cómo se limpian las persianas. Estuve a punto (no lo hagas, arquitecto, cállate) de decir que las persianas no se limpian. Pero me callé a tiempo y escuché, disciplinado, distintos métodos, que diferían en si acababa aquello en fractura o lumbalgia. 
Mantenimiento y limpieza de persianas

Con esto de la limpieza ya pasaron cosas graves hace tiempo. Hoy las playstations y xboxes han hecho olvidar el asunto, ya a nadie le importa. Pero todos vimos, sin hacer nada, cómo los patios de colegio iban perdiendo sus campos de juegos de tierra y eran hormigonados y asfaltados. Cuando era niño, en otoño hacíamos guas para jugar a las bolas y en primavera carreteras con bordes y leve mediana para hacer carreras de chapas.
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Esto hoy es imposible. No queda un metro cuadrado de terreno permeable en los patios de colegio de España. ¿Quién provocó tal desastre? Y es un desastre, pues las celebraciones de goles sobre un campo asfaltado son, como mínimo, coser un par de rodilleras, betadine y unas cuantas tiritas. No lo tengo claro, pero fuera la contrata de limpieza, harta de barro en las aulas, o las familias, del mismo barro en las casas, las sucesivas protestas por la limpieza debieron de ser determinantes. Algo hizo, a veces, una obra de aparcamiento en el subsuelo, pero esto no obligaba al pavimento duro. La limpieza, fue la limpieza la que se inmiscuyó en el diseño de patios de colegio y abrió cabezas y rodillas.
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En honor a mi colegio, tengo que decir que el campo de fútbol grande sigue con todos sus poros abiertos. Ya nadie hace guas ni emula a los ciclistas bajos los pinos, pero, Escolapios de Getafe, lo habéis hecho bien, no lo vayáis a estropear:
















Entretanto, mis sofás van a seguir siendo un bloque, sin patas, bien plantados en el suelo y no habrá aspirador que recoja lo que ellos escondan. Ese placer lo dejo para mí.


domingo, 15 de octubre de 2017

El GRG y el paisaje

Uno de los elementos que han cambiado de modo sustancial el paisaje rural han sido los GRG (Gran contenedor para graneles) o IBC en inglés (Intermediate Bulk Container, por qué en español grande y en inglés intermedio, no lo sé). 

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Las bañeras que sembraron durante décadas el campo y hasta el monte español han tenido que rendirse al contenedor normalizado. No hay explotación agrícola o ganadera, industrial desde luego, grande o pequeña, regular o irregular, que no presente en un rincón, en el tejado, junto a la puerta de entrada, uno, dos o varios GRG un al lado de otro, apilados o amontonados. El contenedor de 1.000 litros entró en nuestras vidas hace ya más dos décadas para, poquito a poco y de forma callada, quedarse.
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Llevo un par de años buscando algún tratado sobre los mismos, incluso alguna reflexión sobre su callada y eficaz conquista del territorio. Saco la conversación en cuanto puedo, para comprobar si mi interlocutor siente la misma admiración por el fenómeno. El caso es que poco he visto por ahí y las respuestas han resultado frías. Me siento como el protagonista de La Invasión de los ladrones de cuerpos, incapaz de suscitar la más mínima sensación de que la invasión es ya imparable. 

Y es que los GRG nos han invadido y nadie lo ha notado, ni para bien ni para mal. Quizá su aparición contemporánea a los teléfonos inteligentes y el boom de la informática les ha permitido introducirse en nuestras vidas de modo callado, sin que un dominical de prensa o una exposición de fotografía repare en ellos.

Especial cariño le he cogido a este, bajando por la A1 desde el Mesón Las Campanas, camino de Burgos:















Pues bien, esta mañana, paseando por los alrededores de Vitoria, he encontrado el eslabón perdido, el anciano pasando el testigo al joven, la conexión entre la vieja tecnología y la nueva, la industry 4.0 de los depósitos. Allí estaban, al pie del camino, juntos en armonía, vertiendo una sobre el otro, una bañera de Roca y un GRG. El pasado y el presente, explicando un siglo de paisaje del campo español:















Por si queréis comprar unos cuantos y contribuir a ruralizar vuestro mundo, aquí os dejo algo de información técnica y comercial. Lo que no he comprobado es si ya se está usando como material base para un muro, de fachada o de contención, o si hay alguien recuperando con GRG las tradicionales cubiertas de agua. Conociéndonos a los nuestro oficio, es sólo cuestión de tiempo.
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Wikipedia (En inglés veréis algo más. En español se entiende el poco interés detectado)

GRG
IBC

Fabricantes y distribuidores

Ecobidón
Bidones Metálicos Recuperados
Denios
GRG, IBC o KTC: Tanque de almacenamiento de 1000 litros
Vicente Ballesteros Ríos
contenedor-grg
Martín Contenedores
IBC 1000 Palet plástico ADR
AIQSA

Auer Packaging
 Portada
Schütz
ibc_wuerfel.png

Pachmas



Aquí tenéis un bloque en 3D para decorar vuestros proyectos






lunes, 29 de mayo de 2017

Dreischeibenhaus

El martes estuve en Dusseldorf. En cuanto salió el sol me puse las zapatillas y salí a correr. Se trataba de llegar a uno de esos edificios que estaban pendientes de la lista. Ha sido rehabilitado hace dos años. La gente de recepción no me dejó sacar fotos del interior. Las que adjunto son de móvil y el Samsung último con el que ando deja mucho que desear. Os dejo unas imágenes del Fengler, que todavía podéis comprar y donde está razonablemente publicado. Espero que nadie lo tome como un atentado a la propiedad intelectual, pero esto nunca se sabe: hace unos años me secuestraron la felicitación de Navidad en Alemania, porque incluía una versión de los campanilleros.

Dreischeinbenhaus
HPP Architects · Dreischeibenhaus
1960
2015 Rehabilitación
Düsseldorf

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Dreischeibenhaus
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HPP
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