jueves, 24 de noviembre de 2011

Arquitectura mileurista

Me ha sorprendido este artículo de El País. Es triste pensar qué es lo que pretendían de la profesión algunos de mis compañeros más jóvenes. ¿Iban a regentar un estudio lleno de tableros y tecnígrafos, todo el mundo en bata blanca? ¿Se iban a dedicar a dar conferencias mientras otros -no se sabe quién, arquitectos de casta inferior tal vez- desarrollaban sus proyectos?
El artículo pinta un panorama que no me resulta desconocido, lo he vivido cuando he tenido mi estudio y lo vive casi toda la gente que conozco que mantiene uno. No sé si Anatxu, a base de alternar con grandes firmas se ha olvidado de que la arquitectura en España, desde el plan 64/75 es un puro lumpen de microestudios donde todo lo que describen estos chicos con tristeza se hace con ilusión y muchas ganas. Lo que parece ser una maldición, es todo alegría y optimismo en los estudios de mis amigos, entre otros, el da la arquitecto con la que vivo. Muchos arquitectos llevan décadas haciendo arquitectura seria y responsable, sin sobresaltos ni desvíos presupuestarios. Quizá, como no salían en las revistas -aunque yo creo que algunos sí- Antatxu los acaba de descubrir.
Me sorprenden algunas frases:

  • "Sus proyectos barajan presupuestos de entre 600 y 800 euros el metro cuadrado". ¿? Ahhh, es que hasta ahora no habían tratado con gente que manejase su propio dinero, porque algunos llevamos mucho tiempo haciendo una arquitectura respetable por 800, 600 ¡y menos!
  • "En el estudio Sol89, de Sevilla, las dos mismas personas hacen las maquetas, las mediciones, las facturas, la memoria y la limpieza" Y si no hacen eso ¿qué es lo que iban a hacer? ¿O es que pretendían hacer el proyecto sin mediciones? ¿Y no pretendían hacer las facturas? ¡Ni la memoria! Pero que señoritos se me han puesto estos arquitectos de hoy. La diferencia con nuestra generación es que ellos no tienen que usar papel autocopiativo en los dictámenes ni en los impresos, pero antes, los arquitectos hacíamos TODO el proyecto y sí, además teníamos el estudio muy limpio. Pobres, pero limpios.

Vivienda sostenible en Teo

Por cierto, los proyectos muy buenos. Estoy seguro de que una gente que cuida así el detalle sabrá calcularse una calefacción o un pórtico de acero.


2 comentarios:

  1. La verdad es que me sorprenden sus comentarios. Creo que no ha comprendido el sentido del artículo. De lo que los arquitectos (jóvenes y no tan jóvenes) se quejan/quejamos es que el ejercicio de la profesión no da un sueldo digo para poder vivir. Si se es bueno e imaginativo, se obtienen algunas obritas, pero con los precios actuales, es imposible llegar a fin de mes. Cada día, más gente abandona el ejercicio de la arquitectura (y ya no hablo de los que ni siquiera han tenido la ocasión de ejercerlo). Supongo que ahora ya sí que la arquitectura es otra "carrera basura", de esas que no sirven para vivir de ellas (claro que este fenómeno les pasa ya a casi todas, salvo las del sector I.T., de momento).
    Los jóvenes arquitectos no nos quejamos de hacer tareas propias de arquitectos (como hacer maquetas, mediciones, memorias o limpiar el estudio), sino de que no se puede vivir trabajando de arquitecto.
    La tendencia no es nueva, ya hace años que existía, pero la Burbuja Inmobiliaria lo enmascaró todo un tiempo. A este respecto, la ceguera de los Colegios de Arquitectos ha sido monumental (ya que ellos han sido los únicos representantes de los intereses de la profesión hasta la reciente aparición del Sindicato de Arquitectos, que, por desgracia, tiene escasa fuerza, y visto el panorama neoliberal, es difícil que la adquiera).
    En última instancia, el fenómeno de desacreditación de las profesiones no es algo que le suceda sólo a la arquitectura, pero los arquitectos deberían ser los primeros en defender sus intereses como colectivo...antes de que desaparezcan.
    Termino reiterándome en que creo que su valoración del artículo ha sido totalmente errónea, y que por ahí no iban los tiros.
    Está claro que vista la tendencia actual y futura, lo que le pasó a Berthold Lubetkin, que abandonó la arquitectura para dedicarse a criar cerdos, va a ser una realidad cotidiana.
    Por lo demás, me gusta echar un vistazo de vez en cuando a su blog, que me parece muy entretenido.
    Un saludo.

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  2. Gacias, amigo anónimo, por tu comentario que me pone un espejo no siempre agradable de ver. Gracias también por pasar por aquí de vez en cuando.
    Estoy de acuerdo contigo:
    El problema de una arquitectura no da para vivir es anterior a la burbuja.
    La arquitectura está organizada en España de un modo que permite pocos puestos de trabajo. Ahora estamos en un desierto de encargos, pero si un día volvemos a la situación de los años 80 o 90, nos encontraremos lo que había antes. Y lo que había antes no daba para comer.
    Entretanto seguimos ponderando el hecho diferencial español en la arquitectura. En lugar de mirarnos el ombligo podemos analizar si hacemos los proyectos bien, si empleamos suficientes horas, si pedimos el dinero que nos cuestan los proyectos...

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